La AIE (Agrupación de Interés Económico), una figura desconocida e infrautilizada

Mercantil

Con este post queremos explicar de forma breve pero clara qué es, para qué sirve y cómo se constituye una AIE (Agrupación de Interés Económico).

¡Empezamos!

Lo primero que debemos saber en relación a las AIE es que se trata de una figura jurídica con plena capacidad jurídica mercantil (es decir, con personalidad propia como podría ser una SL) pero que a diferencia de una sociedad limitada, no puede tener ánimo de lucro como tal. Por el contrario, los beneficios o pérdidas que puedan tener las AIE, se computan directamente a sus socios en función de su participación en la agrupación, siendo el balance final de las AIE siempre cero.

Por lo tanto, el sentido de las AIE es ser un instrumento que permita desarrollar proyectos a personas físicas o jurídicas, que excedan de sus capacidades individuales, que por si solos no podrían, pero tampoco son proyectos de suficiente envergadura como para constituir una nueva sociedad mercantil.

Por este motivo, las AIE se limitan exclusivamente a llevar a cabo una actividad económica (de prestación de servicios o de coordinación) auxiliar a la que normalmente desarrollan los miembros que componen la propia AIE. Si nunca esta actividad auxiliar llega a ser más importante que la actividad de sus miembros, entonces la AIE estaría en causa de disolución. Así pues, podríamos decir que las características de la AIE serían:

– Tiene personalidad jurídica y mercantil pero no tiene ánimo de lucro

– Su objeto debe ser siempre una actividad económica auxiliar a la actividad de sus propios componentes

– No puede poseer directamente ni indirectamente participaciones en sociedades que sean miembros suyos, ni dirigir o controlar directamente e indirectamente actividades de sus socios con terceros

– Debe ser administrada por una o varias personas sin necesidad que quien la administre sea socio

– Tiene un régimen fiscal especial (se aplica el impuesto de sociedades en el que se conoce como régimen de transparencia fiscal) independiente al que pueda corresponder a sus miembros por las actividades empresariales que realicen.

Constitución de la AIE:

La AIE se debe constituir en escritura pública y, posteriormente, se debe inscribir en el Registro Mercantil correspondiente al domicilio de la agrupación que se inscribe.

Antes de elevar a público la escritura de constitución ante el notario, deberá solicitarse al Registro mercantil Central la denominación y, en consecuencia, obtener la certificación conforme esta denominación está disponible ya que no figura previamente registrada, la cual, de momento, será de carácter provisional. Esta certificación deberá testimoniar-se en la escritura de constitución o acompañarse a la misma para su inscripción en el Registro Mercantil.

En un plazo máximo de 6 meses desde que el Registro Mercantil Central haya emitido esta certificación, la escritura de constitución deberá elevarse ante notario, y deberá tener como mínimo el siguiente contenido:

1) La identidad de los socios

2) La voluntad fundacional de los otorgantes

3) El capital social, si tiene, con expresión numérica de la participación que corresponde a cada socio

4) La denominación

5) El objeto

6) La durada y la fecha de inicio de sus operaciones

7) El domicilio social, que deberá establecerse en España

8) La identidad de las personas que se encargan de la Administración.


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