La Sociedad Civil, la gran desconocida

Mercantil

Existen muchos tipos de sociedades, seguro que habréis oído hablar de las sociedades de responsabilidad limitada y de las sociedades anónimas, pero si os nombramos a la Sociedad Civil es muy probable que os resulte del todo desconocida.

Sin embargo, las Sociedades Civiles son un tipo de sociedades tan válido como cualquier otro y quizás, si estáis pensando en constituir una sociedad, os interese saber cuáles son sus  características para comprobar si se adapta a vuestras necesidades.

Definición y tipos

El Código Civil define esta sociedad como el contrato por el que dos o más personas ponen en común capital con el propósito de repartir ganancias.

Existen 2 tipos:

1. La sociedad civil universal que se subdivide en dos clases:

 – Universal de todos los bienes presentes: los socios ponen en común todos los bienes que actualmente les pertenecen, con ánimo de partirlos entre sí, así como todas las ganancias que adquieran con ellos. En otras palabras, los bienes que pertenecían  a cada uno de los socios por separado  y las ganancias que cada uno adquiera con ellos ahora pasan a formar parte de todos los socios. En caso de que en el contrato por el que se constituye la sociedad universal no se especifique de que tipo se trata, se entenderá que se constituye una sociedad de ganancias.

 – Universal de todas las ganancias: comprende todo lo que adquieran los socios por su industria o trabajo mientras dure la sociedad.

 2. La sociedad civil particular: tiene únicamente por objeto cosas determinadas, su uso o sus frutos o una empresa señalada o el ejercicio de una profesión o arte.

Características de la Sociedad Civil

Las Sociedades Civiles son sociedades personalistas en las que el elemento personal es clave. Las características personales de los socios por tanto tienen una influencia directa en la organización de la sociedad. Sus principales características son:

– Se requerirá un número mínimo de dos socios para constituirse.

– Podrán tener o no personalidad jurídica propia en función de que sus pactos sean públicos o secretos. Sólo se exigirá su constitución mediante escritura pública cuando se aporten bienes inmuebles o derechos reales.

– Cuando los pactos sean secretos se regirán por las disposiciones relativas a la Comunidad de Bienes.

– Pueden revestir todas las formas reconocidas por el Código de Comercio, según el objeto a que se destinen.

– No existe la obligación de disponer de un capital social mínimo.

– El capital social está formado por las aportaciones de los socios, tanto en dinero como en bienes o trabajo, servicios o actividad en general.

De esta manera podemos diferenciar dos tipos de socios en función de lo que aporten a la sociedad:

1. Socios capitalistas:

– Son los encargados de gestionar la sociedad.

– Aportan capital  y trabajo.

– Participan en las ganancias y en las pérdidas de la sociedad, es decir, su responsabilidad es ilimitada.

2. Socios industriales:

– Aportan trabajo personal.

– No participan en la gestión salvo que se establezca lo contrario.

– Participan en las ganancias de la sociedad pero no en las pérdidas, salvo pacto expreso.

Fiscalidad

Las sociedades civiles que tengan personalidad jurídica propia y objeto mercantil, pasarán a ser contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades al tipo fijo del 25%, sean sus pactos públicos o secretos.

A efectos tributarios:

– Las sociedades civiles tendrán personalidad jurídica si la entidad se manifiesta como sociedad civil ante la AEAT, en el momento de solicitar el NIF.

– Las sociedades civiles tendrán objeto mercantil si realizan una actividad económica salvo las actividades agrícolas, ganaderas, forestales, mineras , pesqueras o las de carácter profesional, pero únicamente quedan excluidas las sociedades profesionales acogidas a la Ley 2/2007 de Sociedades Profesionales.

Además, este tipo de sociedades tienen una serie de obligaciones fiscales y contables entre las que se cuentan, la llevanza de la contabilidad ajustándose a lo establecido en el Código de Comercio o la presentación de Cuentas Anuales en el Registro Mercantil.

Las que no tengan personalidad jurídica propia u objeto mercantil tributarán en régimen de atribución de rentas, es decir, cada uno de los socios tributará en su IRPF personal por los rendimientos obtenidos por la sociedad civil en base a su porcentaje de participación.

Proceso de constitución

Todos los socios firmarán un contrato privado en el que se detalle la naturaleza de las aportaciones y porcentaje de participación que cada socio tiene en las pérdidas y ganancias de la Sociedad Civil.

Como ya he comentado, deberá acudirse al notario para constituir la sociedad mediante escritura pública sólo si se aportan bienes o derechos reales.

Por otra parte, es necesario solicitar un Número de identificación fiscal ante la Agencia tributaria (AEAT).

Por último  habrán de seguirse una serie de trámites para su puesta en marcha  según la actividad a la que vayan a dedicarse, como pueden ser la legalización del Libro diario y del Libro de Inventarios y cuentas Anuales ante el Registro Mercantil Provincial o el Alta  en el censo de empresarios, profesionales y retenedores ante la agencia Tributaria.

Conclusión

La Sociedad Civil es ideal si lo que se tiene en mente es constituir un pequeño negocio y no se dispone de los 3.000 euros que son necesarios como capital mínimo para constituir una sociedad limitada. La única cuestión que deberá tenerse en cuenta es que los socios van a ser responsables por las deudas de la sociedad en caso de que ésta no pueda hacer frente a las mismas.


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