¿Qué puedo hacer si no me pagan una factura?

Procesal

En este post vamos a dar algunos consejos útiles a la hora de reclamar una factura que nos ha dejado impagada un cliente. Hay que tener en cuenta que cuando nos referimos a “factura impagada” nos referimos también a cualquier otro tipo de deuda que tengamos pendiente de cobro.

Si bien lo ideal es recuperarla de forma amistosa (proponiendo facilidades de pago al deudor, como fraccionar la deuda en varios plazos, pautar un calendario de pago concreto y cualquier otra forma alternativa que pueda surgir en la negociación), lamentablemente, lo más probable es que nos veamos obligados a acudir a la reclamación por la vía judicial.

Y es en este momento en el que entra en juego un tipo de procedimiento que nos va a permitir recuperar nuestro dinero de una forma rápida y sencilla: el Juicio Monitorio.

Podemos acudir a este proceso (regulado en los artículos 812 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil) para reclamar una deuda dineraria, de cualquier importe, y que sea:

1.- Determinada y Líquida: que esté concretada en una suma de dinero o que su determinación dependa de una simple o mera operación aritmética.

2.- Vencida: aquella cuyo plazo de pago ha transcurrido, es decir, ha vencido.

3.- Exigible: debe entenderse aquella que no depende de contraprestación alguna.

 Deberemos acreditar documentalmente la existencia de la deuda mediante documentos, cualquiera que sea su forma y clase o el soporte físico en que se encuentren, que aparezcan firmados por el deudor o con su sello, impronta o marca o con cualquier otra señal, física o electrónica. También podemos hacerlo con facturas, albaranes de entrega, certificaciones, telegramas, telefax o cualesquiera otros documentos que sean de los que habitualmente documentan los créditos y deudas, aunque hayan sido creados unilateralmente por el acreedor.

Cabe señalar que la ley prevé también el Juicio Monitorio para reclamar las deudas generadas en las Comunidades de Propietarios.

¿Cómo iniciamos el procedimiento?

Pues bien, una vez recopilada la documentación que acredita la deuda y determinada la cantidad a la qué asciende nuestro crédito, presentaremos, ante el Juzgado de Primera Instancia del domicilio del deudor o bien del domicilio en el que pudiera ser encontrado, una petición en la que constaran las circunstancias personales de todas las partes (siendo especialmente importante indicar el domicilio del deudor), el origen de la deuda, su cuantía y el modo en que la misma se documenta. Cuando el Juzgado admita a trámite nuestra petición, acordara requerir de pago al deudor para que, en un plazo de 20 días, pague la cantidad reclamada, o bien comparezca y alegue los motivos por los que considera que no debe pagar.

Si el deudor hace caso omiso al requerimiento (ni paga ni se opone), el Juzgado dictará una resolución que pondrá fin al procedimiento y que nos permitirá iniciar la vía de ejecución, dirigiendo nuestra acción contra los bienes del deudor por vía de embargo.

Por el contrario, si una vez requerido el deudor comparece en el Juzgado alegando no adeudar parte o todo de la reclamación, en función del importe de la deuda, el procedimiento a seguir será distinto:

1.- Deuda inferior a 6.000€: el juez concederá un plazo de diez días para que el acreedor pueda impugnar la oposición del deudor y, si las partes así lo solicitan, se celebrará una vista para juzgar el caso. En ese momento las partes deberán presentar todas las pruebas de las que quieran valerse.

2.- Deuda superior a 6.000€: en el plazo de un mes a contar desde el traslado del escrito de oposición al Juicio Monitorio, tendremos que interponer una demanda de Juicio Ordinario. En este caso la  recuperación de las deudas se verá más dilatada en el tiempo que en el procedimiento monitorio como consecuencia de los trámites que el Juicio Ordinario lleva implícitos (demanda, contestación del deudor por escrito, audiencia previa al juicio, señalamiento y celebración de vista, y, finalmente, sentencia que también podremos ejecutar del mismo modo que el decreto que puso fin al Juicio Monitorio).


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