¿Cuál es la Ley sucesoria de aplicación en caso de vivir en el extranjero?

Civil

En los últimos años, cada vez ha sido más habitual la movilidad de personas dentro de la Unión Europea. Ello ha comportado un incremento de sucesiones mortis causa con un componente internacional con dificultades para determinar la legislación aplicable. Es por eso, que el Reglamento europeo 650/2012, que pasó a ser aplicable en el Estado Español el 17 de agosto de 2015, surgió con el objeto de unificar el criterio en cuánto a competencia, legislación aplicable y reconocimiento y ejecución de resoluciones sucesorias dentro del territorio de la Unión Europea a fin y efecto de garantizar de manera eficaz los derechos de los herederos y legatarios y de las personas próximas al causante.

El artículo 21.1 del citado Reglamento establece que la regla general es que la ley aplicable a las sucesiones sea la ley del Estado donde el causante tenga la residencia habitual en el momento de la defunción (por lo tanto desplazando la regulación que hacía el artículo 9.8 del Código Civil Español), con las dos excepciones siguientes:

a)  En el caso que se demuestre que el causante mantenía un vínculo manifiestamente más estrecho con otro Estado diferente del de la residencia habitual.

b)  Que el causante haya elegido expresamente la ley nacional (la llamada “professio iuris” que es el acto de determinación voluntaria de la ley aplicable a tu sucesión).

 Por ello, aunque la regla general sea la de aplicación de la ley del Estado donde el causante tenga la residencia habitual en el momento de la defunción, cualquier persona podrá designar, si así lo quiere, que le sea de aplicación la ley del Estado de la nacionalidad que posea en el momento de realizar la elección o en el momento de la defunción (22.1) y ésta será la ley que regirá la totalidad de la sucesión.

Este Reglamento, sólo es aplicable para los Estados Miembros de la UE que hayan participado en el mismo, y que actualmente son todos los Estados Miembros de la UE a excepción del Reino Unido, Irlanda y Dinamarca. Sin embargo, ello no obsta para que la persona que sea ciudadana de un Estado Miembro de la UE le pueda ser de aplicación la ley de un tercer Estado aunque no sea miembro, ya que el artículo 20 del citado Reglamento establece el carácter universal de éste. A modo de ejemplo:

a)  Un español que falleciera teniendo su residencia habitual en los Estados Unidos, aunque los Estados Unidos no sea un Estado miembro, le sería de aplicación el Reglamento europeo que determina que la ley aplicable a su sucesión sea la estadounidense.

b)  A la inversa, en el caso que un extranjero estuviera residiendo de forma permanente en España y falleciera, aunque fuese de nacionalidad de un país que no fuera un Estado miembro de la UE,  le sería de aplicación la ley de su residencia habitual, por lo tanto la española.  En este último caso, sólo sería aplicable el Reglamento en caso de que fuera contrario a un tratado internacional vigente entre un Estado miembro y un Estado no miembro.

¿Cómo se determina la residencia habitual?

El legislador europeo no establece una definición concreta de lo que se entiende como residencia habitual pero de la lectura de la ley y en especial de los “Considerandos” 23, 24 y 25 se dan unas pautas para determinar el sentido de residencia habitual.

Así pues, se establece que para determinar la residencia habitual se deberá realizar una evaluación general de las circunstancias de la vida del causante durante los años precedentes a su defunción, y tomando en consideración en especial la duración, la regularidad de la presencia así como las condiciones y motivos de esta presencia.

El legislador incluso establece expresamente algunos casos y las pautas para su determinación:

a)  Si el causante por motivos profesionales o económicos traslada el domicilio a otro país para trabajar en él (aunque sea prolongado) pero mantiene un vínculo estrecho y estable con su Estado de origen, dependiendo de las circunstancias, podría considerarse que el causante tenía su residencia en su estado de origen.

b)  El causante haya estado residiendo en diversos Estados alternativamente. En este caso se establece que si fuera nacional de alguno de estos Estados o tuviera los principales bienes en uno de ellos, la nacionalidad de éste o la localización de estos bienes podrían constituir un factor especial en la evaluación de la ley aplicable.

¿De qué manera se puede hacer la elección?

–   De manera expresa, con una disposición mortis causa (art. 22.2), es decir, a través de un testamento o pacto sucesorio (art. 3.1.d).

–   Es posible la elección tácita, en el supuesto que el causante haya hecho referencia en la disposición mortis causa a determinadas disposiciones específicas de la ley del Estado de su nacionalidad o haya mencionado explícitamente esta Ley.


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